Inicios de la odontología

África es considerada como el lugar de nacimiento de la humanidad, pero es en Asia, donde se cree que nació la civilización.

La odontología tiene sus vestigios en la civilización Mesopotámica, allá sobre el 3500 a.C, todo lo relacionado con la enfermedad, se trataba desde un punto de vista mágico-religioso.

El no gozar de salud, se tomaba como una especie de castigo de los dioses; por lo que era necesario el papel del “chamán” (curandero). En los pueblos de la Mesopotamia, un enfermo, no podía participar en ceremonias religiosas o públicas, ya que éste, para ellos había cometido un atentado moral y había enfurecido a los dioses.

Entre sus técnicas de diagnóstico, utilizaban el interrogatorio, (lo que hoy conocemos como historia clínica) pero ellos lo enfocaban a descubrir el pecado o la falta realizada. Entre sus otras técnicas destacaban: La astrología (era uno de sus pilares básicos), la interpretación de sueños (oniromancia), adivinación por el fuego (empiromancia) y la hepatoscopia (observando el hígado de una animal sacrificado, verían el resultado del tratamiento propuesto). Los tratamientos propuestos, tenían relación con el concepto religioso-moral de la enfermedad; utilizaban ofrendas, exorcismos, ceremonias religiosas,… Aunque se ha descubierto, que utilizaban también más de 200 plantas medicinales, sales minerales y sustancias de animales, entre otros.

Para encontrar al primer “odontólogo” de la historia, tenemos que remitirnos al antiguo Egipto, por el año 3000 a.C, lo curioso de este Imperio, es que tenían una separación en cuanto a elementos mágicos (mago), religiosos (sacerdote) y empíricos (médico). Aquí nace, el “especialista”, que se encargaba de patologías concretas o partes concretas del cuerpo. El primer “especialista de la boca” fue el egipcio Hessie-Re, él se ocupaba de aliviar las incómodas dolencias dentales de los Faraones. En esa época, ya se practicaban extracciones dentales y se drenaban los abscesos, con incisiones en el mismo.